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miércoles, 15 de mayo de 2013

DECONSTRUYENDO A SHAKESPEARE



¿Y si Claudio, el hermano del rey Hamlet, hubiera actuado de forma correcta? ¿Qué pasaría si la eliminación del monarca constituyese un acto de justicia política? ¿Y sí su muerte fuera la única solución posible para Dinamarca?

La compañía Rajatabla presenta CLAUDIO, TÍO DE HAMLET, una lectura del clásico de Shakespeare, que tuvo su primer contacto con el público en el OFF-Almagro del pasado año y ahora llega a la cartelera de Madrid, después de un intento fallido en la Sala Kubik, cerrada por orden municipal unos días antes de su estreno.

"La idea de partida era indagar en la otra cara del magnicidio, en las razones que Claudio podría tener para acabar con la vida de su hermano, el Rey", dice su director, Antonio Guijosa, que también es co-autor de la dramaturgia, junto a Ozkar Galán. "Me he planteado una propuesta que se alejara de la verticalidad con la que habitualmente se trata el teatro de Shakespeare", afirma Guijosa, joven director egresado de la Real Escuela Superior de Arte Dramático y colaborador habitual de Ernesto Caballero.

 "Desconfío de lo que dicen a primera vista las palabras del autor inglés. Respeto los criterios que se utilizan en los montajes, pero nada se dice sobre la personalidad del Rey Hamlet, de su carácter déspota, de su afán bélico", añade el director. Sobre su trabajo con el dramaturgo Ozkar Galán Guijosa señala; "Ha sido arduo y largo, ha consistido en ver de qué manera se podían ofrecer los argumentos de Claudio desde un punto de vista verosimil, sin renunciar a la comedia ni al uso de chistes".

El actor Ernesto Arias interpreta al personaje de Claudio; "por mi parte me he dedicado a intentar comprender al personaje que estaba escrito en el material", dice Arias, que manifiesta su interés personal en este tipo de intervenciones dramatúrgicas en los textos clásicos; "no podemos saber cómo los actores interpretaban a Shakespeare en el siglo XVII, ni el sentido que se le daba a sus palabras. Creo que es lícito, hoy en día, especular con las motivaciones de unos personajes tan potentes".

"Los actores Ernesto Arias, Verónica Ronda y Eduardo Mallo son parte integrante del proyecto desde sus inicios e impulsores definitivos de su producción. Para contar la historia hemos resucitado al personaje del bufón Yorick, que además de actuar como narrador aporta los toques más cómicos del montaje", concluye el director.



CLAUDIO, TÍO DE HAMLET, de Antonio Guijosa
SALA EL SOL DE YORK
Hasta el 19 de mayo de 2013
De jueves  a sábado a las 20:30
Domingos a las 19

martes, 19 de febrero de 2013

TRAGEDIA GUARANÍ





Los alumnos de 4º curso de Dramaturgia 2012-2013 presentan la Muestra de piezas breves en la Sala García Lorca de la REAL ESCUELA SUPERIOR DE ARTE DRAMÁTICO de Madrid.


Un año más, con la coordinación del profesor Julio Escalada, los alumnos y alumnas de cuarto curso de la especialidad de Dramaturgia, ponen en pie sus piezas breves, escritas durante el curso anterior, bajo la tutela de la profesora Itziar Pascual. Rosalía Martínez, Alicia Casado, Pedro Entrena, Juan Ríos, Manuel Serén, Nieves Rodríguez Rodríguez, Rolando Castellano López y Felipe Vera tienen, durante las próximas semanas, la oportunidad de dar vida a sus propios textos y realizar una incursión en la producción y dirección escénica de un montaje teatral.

La actriz, directora y dramaturga Rosalía Martínez presenta la obra LA FLOR DE LA MOSTAZA. En palabras de la autora "la obra se atiene a los elementos formales del género canónico, la tragedia, con todos sus ingredientes: hamartia, lance patético, anagnórisis y catarsis". Rosalía ha querido introducir el trasunto del arquetipo edípico en el relato y dar una visión personal de una tragedia que la afecta muy de cerca: "quería poner en escena la situación que se vivió en mi país, Argentina, bajo la dictadura militar, y también en España, ya en democracia, con los casos de los niños robados en el momento de su nacimiento, que fueron vendidos sin escrúpulos y entregados a familias que ocultaron durante décadas la verdad".

"La obra crece en intensidad a medida que alcanza su momento climático", explica Rosalia, que se muestra segura del trabajo que ha realizado con su texto y con los ensayos de sus actores y actrices. Teatro político con una fuerte carga de denuncia, bajo el armazón clásico de la tragedia.




LA FLOR DE LA MOSTAZA
Martes, 19 de febrero de 2013
19:30
SALA GARCÍA LORCA
RESAD 
Avda. Nazaret, 2
MADRID

martes, 12 de febrero de 2013

Teatro clásico y pecados capitales




La primera muestra del Taller de Teatro Clásico de tercero de Dirección Escénica se estrena esta semana en la Real Escuela Superior de Arte Dramático con ejercicios ambientados en espacios tan diversos como un cabaret berlinés de los años 30.

Se trata de la primera vez que los alumnos y las alumnas de este curso se adentran en la escenificación de textos pertenecientes al repertorio del teatro clásico español.

La muestra, coordinada por el profesor Nacho Sevilla, tiene como eje articulador la temática de los siete pecados capitales. “La idea era que cada uno pudiéramos centrarnos en un pecado capital”, explica Antonio Domínguez; “realizar una investigación sobre el mismo, buscar textos y adaptarlos”, añade.

Una constante en el trabajo de preparación de los montajes ha sido la necesidad de llevar a cabo una dramaturgia propia a partir de los textos elegidos. Amanda Marinas señala que, en su caso, ha utilizado tanto textos clásicos originales, como versos escritos por ella misma a partir de aquellos, y añade que “lo más complicado ha sido el trabajo con la métrica”.

En la escenificación, los futuros directores y directoras han tenido libertad para llevar a cabo puestas en escena alejadas de una lectura estrictamente fiel a las convenciones del Siglo de Oro. Antonio Domínguez ha trabajado con un coro en escena, mientras que Amanda Marinas ha ambientado su montaje en el Berlín de los años 30.

Las alumnas y los alumnos valoran de manera muy positiva la experiencia. “Sobre todo, me ha permitido trabajar los elementos musicales del texto”, señala Amanda Marinas; “la ligazón entre música y texto, y la musicalidad intrínseca de este último”, concluye.

Se realizarán dos pases de la muestra, y para asistir a la misma no es necesaria inscripción previa.

Muestra de Taller de Teatro Clásico
Miércoles 13 a las 15h.
Jueves 14 a las 11h.
RESAD de Madrid
Avda. Nazaret, 2
Aula 2.13

martes, 15 de enero de 2013

Un teatro en busca de público



 Esta semana se estrena, con tres únicos pases, Algo está pasando y no sé qué es, el último montaje de Miguel Ángel Rodríguez. El título es representativo de un espectáculo que trata, desde su concepción, de romper con algunos de los dogmas tradicionales a la hora de crear y recibir teatro. Es requisito imprescindible para asistir comprometerse a hacerlo los tres días.

“El drama propone un conflicto y lanza preguntas sobre la sociedad pero lo hace en tercera persona y sin cuestionarse el sistema”, dice su director acerca de los modelos teatrales convencionales. Su intento, en cambio, ha sido encarnar el conflicto en el propio espectador, de forma que tenga que vivirlo en primera persona.

El espectáculo nació de las inquietudes de un mismo equipo, como un trabajo de creación colectiva. La dramaturgia ha sido creada por todas y todos sus creadores, desde los escenógrafos a los actores o el director. Este carácter horizontal en el proceso creativo se intenta mantener en el resultado al que se llegue en estos días, con un sentido crítico profundo.

¿Sobre qué trata el espectáculo?  “La necesidad del otro para ser. La necesidad de dejar al otro para poder ser. La manera de encontrarnos con el otro en nuestro tiempo. La reproducción del sistema capitalista en las relaciones sociales…”, responde el director, que busca propiciar un encuentro del que nazca un verdadero diálogo con un sentido de continuidad.

“El espectáculo surge de muchos sitios, viene de lejos, viene de una foto en la que un hombre se fotografía en un coche frente al mar con un mapa sobre el salpicadero, viene de una cita de Sartre que se repite una y otra vez: 'El infierno son los otros'", dice. Lo que el montaje quiere es transformar la misma naturaleza del encuentro teatral, para convertirla en un espacio real de relación.

La exigencia de compromiso los tres días de espectáculo obedece al propio cuestionamiento de las normas capitalistas que rigen el encuentro teatral; "es bonito el empeño, empeñarnos en estar juntos y volver al mismo sitio para mirarnos a los ojos de nuevo”. En relación a esto, se trabaja sobre la idea de un público activo, capaz de tomar decisiones y de responsabilizarse de ellas, así como de compartir reflexiones y experiencias. Un público con un sentido claro como colectivo, que va más allá de la suma de espectadores atomizados individuales.

“Mis intenciones con el montaje son cuestionar la manera de encontrarnos y quizá proponer o redefinir entre todos ese encuentro”, añade Miguel Ángel Rodríguez. Y advierte de antemano, bromeando, que “mis intenciones, en cualquier caso, son siempre malas”.

Algo está pasando y no sé qué es, de Miguel Ángel Rodríguez.
RESAD de Madrid. Lunes 14, martes 15 y miércoles 16 de enero.
Avda. Nazaret, 2.

domingo, 13 de enero de 2013

INTIMIDACIÓN POR LOS CLÁSICOS

El grupo de investigación dramatúrgica del Seminario ¿Qué hacer con los clásicos?, desarrollado por el Nuevo Teatro Fronterizo y la Compañía Nacional de Teatro Clásico, muestra en Madrid los resultados alcanzados.




"Si nos dejamos intimidar por una concepción falsa, superficial, decadente y pequeño burguesa del clasicismo, jamás llegaremos a ofrecer representaciones vivas y humanas de las obras clásicas". Estas palabras de Bertold Bretch sobre el trabajo de intervención dramatúrgica en los textos clásicos, constituyen una de las premisas iniciales con las que José Sanchis Sinisterra, director del seminario, ha abordado la investigación, cuyos resultados se mostrarán el próximo día 21 de enero, en un pase especial en la sala de ensayos de la Compañía Nacional de Teatro Clásico.

El Seminario parte de una idea del propio Sinisterra, basada en una experiencia realizada hace quince años, en la que el propio autor reunió a Juan Mayorga, Yolanda Pallín y Borja Ortíz de Gondra, entonces jóvenes dramaturgos, para acometer la tarea de estudiar desde una óptica distinta a los grandes autores dramáticos del siglo de oro español.

En esta ocasión Sinisterra ha seleccionado a un grupo de cinco dramaturgos, cinco directores y cinco intérpretes, con el objetivo de estudiar textos de Cervantes, Lope de Vega y Calderón. El viejo celoso, de Miguel de Cervantes; Los cabellos de Absalón, de Calderón de la Barca y Lo fingido verdadero, de Lope de Vega, han sido los materiales propuestos por el director.

"Pretender la fidelidad es una quimera. Es necesario mostrar que las relaciones entre personajes encubren otras relaciones", señala Sinisterra, que pone énfasis "en los desfases existentes entre pensamiento, sentimiento, acción física y palabra, a la hora de realizar una lectura actual del texto clásico".

Lectura contemporánea para la que Sinisterra reclama: "tener en cuenta la enciclopedia del espectador. Es preciso observar lo que debemos mantener, sustraer o añadir para que el público de hoy tenga una experiencia estética valiosa". El planteamiento del dramaturgo valenciano para la intervención en los textos se basa en quince parámetros, que abarcan cinco diferentes ámbitos: semántico, referencial, poético, estructural y sintagmático.

En la exhibición de los resultados se mostrarán ocho piezas extraídas de las obras citadas, con la obra de Calderón como la más revisitada por los participantes en el Seminario, que ha contado entre otras con la presencia de las actrices Ana Fernández y Blanca Portillo, que por motivos profesionales no podrán formar parte del elenco de la muestra, los actores Joaquín Notario y Ernesto Arias, los dramaturgos Ernesto Filardi  y Lucía Vilanova, o los directores José Bornás y Eduardo Fuentes.

El público asistente podrá ver ocho piezas con muy diversas intervenciones, que van desde "la versión apocalíptica de Los cabellos de Absalón, con rayos láser y música electrónica", que defiende Carlos Molinero, a la partida de cartas en donde se juega un reino, según la versión de Kike Torres de un fragmento de la misma obra, dirigido por Eduardo Fuentes. Por su parte, Félix Gómez-Urda, dramaturgo y también director en esta ocasión, señala: "He alterado la fábula de Lo fingido verdadero, y he convertido el sacrificio de Ginés, el patrono de los actores, en la misión suicida de un activista, que por amor es capaz de cometer un atentado contra la vida del césar, símbolo del imperialismo que domina el mundo".

Todos los participantes coinciden en lo estimulante que está resultando la experiencia y no esconden una cierta presión ante las expectativas que se puedan haber generado ante la muestra. 

La cita es el lunes, 21 de enero de 2013 en la sala de ensayos de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, a las 19:00 horas, con asistencia libre, previa invitación.


martes, 11 de diciembre de 2012

RENACIMIENTO




Las Historias Mínimas de Javier Tomeo vuelven a la RESAD, en una muestra conjunta de los alumnos del tercer curso de la especialidad de Dirección Escénica.
El miércoles 12 de diciembre el público de Madrid tiene una cita con el debút en la Sala García Lorca de una nueva generación de directores y directoras de escena, la primera promoción nacida a la luz del Plan Bolonia, en la Real Escuela Superior de Arte Dramático. La función es una iniciativa del director de escena y profesor Eduardo Vasco que, por segundo año consecutivo, propone a sus estudiantes un cara a cara con los inclasificables textos del novelista y dramaturgo aragonés Javier Tomeo. Siete piezas breves cargadas de simbolismo, a caballo entre el existencialismo y el teatro del absurdo.

Uno de los aspectos más positivos de los textos de Tomeo es que son muy abiertos y permiten dar una lectura personal a cada artista. Rosell Murillo, una de las creadoras presentes en la muestra, explica: "El grupo ha gozado de entera libertad a la hora de seleccionar su historia mínima, cada uno se ha decidido por aquella que más le ha motivado". Amanda Marinas, la directora más joven de la muestra, ha elegido una pieza en la que un hombre solitario, que ha recorrido todos los caminos del mundo, pide a un campesino que le plante: "Lo que me hizo seleccionar la escena de la plantación fue un impulso, me atraparon en especial las acotaciones y me punzó la última didascalia: esperando el milagro de una nueva primavera que le haga, por fin, fructificar."

La directora, que confesaba desconocer previamente a este montaje la obra de Javier Tomeo, ha querido traducir el aspecto surrealista de la escena a un lenguaje corporal que, según describe, se acerca a la danza. Marinas destaca especialmente el universo de simbologías y el sintetismo del autor. "A lo largo del proceso de ensayos la escena ha pasado de la tragedia, a la comedia, al drama, al teatro del absurdo...ahora no sabría como clasificarla" 

La musicalidad y la poesía del texto de Tomeo han supuesto un reto para la directora: "La escena me acercaba al perfume de la poesía de Antonio Machado. Me interesaba personalmente tratar la esperanza del hombre que, como el viejo olmo, quiere renacer".

Las dos funciones que se han previsto tendrán lugar los días 12 y 13 de diciembre a las 19:00 horas y el acceso es libre para el público, previa solicitud. Dos días de teatro mínimo con grandes historias en escena.



Antecrítica mínima




Historias mínimas, de Javier Tomeo, es llevada a escena como muestra de las prácticas de escenificación del alumnado de tercero de Dirección Escénica, en la Real Escuela Superior de Arte Dramático.

Historias mínimas, publicada en 1988, aúna algunas de las piezas más alabadas de Tomeo, autor difícil de clasificar dentro de una sola corriente o estilo literario, pero que recrea un imaginario propio, a medio camino entre lo kafkiano y lo absurdo.

¿Son los textos narrativos de Tomeo especialmente indicados para la escena? ¿Quizá por su carácter no resuelto? “Los textos se plantean como escenas muy abiertas, que invitan necesariamente a tomar decisiones como director”, explica Eduardo Vasco, profesor responsable de la muestra.

Se trata del primer montaje en sala por parte de los alumnos y las alumnas de tercero: Gonzalo Azcona, Rosel Murillo, Rebeca Sanz, Amanda Marinas, Antonio Domínguez, Carlos Tuñón y Bárbara Risso. La elección de los distintos textos se ha llevado a cabo por cada director o directora, y obedece a distintos factores: “el estímulo emocional de una escena, que te traspasa en un momento dado cuando la lees”, dice Amanda Marinas; o “el hecho de que, como director, suponga un reto, un desafío artístico”, añade Rosel Murillo.

El sentido integral del espectáculo en parte se trata de lograr a través del orden de las piezas, que en la mayoría de los casos ha sido decidido en función de necesidades relacionadas con el público y con la utilización del espacio. Las intenciones de los distintos creadores y creadoras responsables del espectáculo son muy diversas pero “se mantiene siempre y en cualquier caso la responsabilidad por el cuidado del equipo artístico y su proceso de trabajo”, en palabras de Bárbara Risso.

En el espectáculo participan actores y actrices de la propia escuela, y también algunos ajenos a la misma. También en estos días se ultiman los detalles de la parte técnica del montaje: “el hecho de tener que coordinar un diseño básico de iluminación, por ejemplo, válido para todos, hace que la fase de montaje técnico sea mucho más complicada que en una muestra individual”, explican Rebeca Sanz y Antonio Domínguez.

El montaje se llevará a cabo dos días seguidos a la misma hora, y para asistir al mismo será imprescindible apuntarse previamente en las listas disponibles en conserjería desde la mañana del mismo miércoles.


Historias mínimas, de Javier Tomeo.
RESAD de Madrid. Martes 12 y miércoles 13 de diciembre, 19h.
Avda. de Nazaret, 2.

domingo, 11 de noviembre de 2012

EN EL INFIERNO VERDE



Las terribles secuelas físicas y psíquicas de un veterano de guerra

El actor y director madrileño Eduardo Fuentes regresa a la capital con la puesta en escena del Caso 315, monólogo en el que el actor Juan Díaz da vida a un joven campesino, protagonista de una apocalíptica odisea bélica en plena selva nicaragüense. Después de su estreno en Madrid, el público podrá descender a este infierno verde en la gira que la compañía comienza el próximo sábado, diez de noviembre, en Galicia.


Eduardo Fuentes descubrió la historia del Caso 315 una tranquila mañana de domingo. “La historia apareció publicada en prensa en 1986, escrita por Julián Egea, un cooperante español que había recorrido diferentes países latinoamericanos. Egea entró en Nicaragüa y exploró los lugares en donde se había desarrollado la revolución sandinista y las posterior guerra civil que asoló el país”, explica Fuentes. “En el artículo encontré el relato en primer persona de un soldado que se encuentra en proceso de rehabilitación en un hospital militar tras una experiencia traumática en manos de la contra nicaragüense, el ejército mercenario respaldado por el gobierno de Ronald Reagan, formado tras el triunfo de los sandinistas”. Fuentes vio inmediatamente que ahí había un monólogo dramático y decidió buscar la forma de llevarlo a escena.

Impresionado por la dureza de las vivencias de este joven campesino, Eduardo Fuentes, que entonces tenía 25 años, asumió la tarea de interpretar el texto. El Centro Nacional de Nuevas Tendencias Escénicas atendió la propuesta y el espectáculo se montaba un año después en la Sala Olimpia, actual Teatro Valle-Inclán, en Madrid.  “Se ha producido de forma natural un relevo generacional y hoy es Juan Díaz, actor de reconocida trayectoria en teatro, cine y televisión el que afronta el trabajo de poner cuerpo y voz al protagonista del monólogo. El encuentro de Juan con el texto ha generado en él, como en su día generó en mí, la necesidad de volver a hablar del Caso 315, de denunciar los estragos que la guerra puede llegar a producir en las personas. Sobrevivir con estas secuelas puede convertirse en algo peor que la muerte”, concluye Fuentes.



jueves, 8 de noviembre de 2012

De ogritos y ogritas



El conflicto con lo diferente como propuesta de teatro para la infancia.
 
La cartelera madrileña tiene este fin de semana una cita teatral dirigida a la infancia. Se trata de El ogrito, obra de la dramaturga canadiense Suzanne Lebeau, que aterriza en la sala El Semillero con puesta en escena de Gervais Gaudreault, compañero y socio de la dramaturga en la compañía Le Carrousel.

“El reto principal del teatro de Suzanne es conseguir llegar a la infancia y la juventud sin dejar de lado a los adultos”, ha explicado Gaudreault. El reto de esta puesta en escena ha discurrido en la misma dirección, tratando de generar imágenes que inviten al espectador adulto a no desconectar de lo que ve.

El ogrito fue escrita en 1997, y estrenada por Le Carrousel al año siguiente. Ya desde sus inicios, el texto, concebido inicialmente en francés, fue traducido al inglés y al castellano. La versión que nos llega, por tanto, puede ser considerada como original. La obra realiza una vuelta de tuerca sobre la fábula de Caperucita Roja, al presentar a un protagonista, un pequeño ogro, que vive en una apartada casa del bosque junto con su madre. En una sucesión de pruebas marcadas por la salida de la luna llena, el Ogrito debe enfrentarse al proceso de lucha contra sus instintos de ogro.

“Se trata de un verdadero viaje del héroe” -dice el director en referencia a la estructura de la obra-, “un viaje del héroe que se relaciona con el proceso de crecimiento del ser humano, con la necesidad de crecer y vencer los propios miedos”. En el montaje encontramos referencias tan próximas en el teatro para la infancia como la licantropía, el bosque, la luna o el miedo a lo diferente.

Le Carrousel es la compañía que Gervais Gaudreault y Suzanne Lebeau fundaron en Quebec hace casi cuarenta años. A partir de la pregunta fundamental acerca de qué se les puede contar a los niños, el objetivo de Lebeau y Gaudreault ha sido crear un repertorio de textos y espectáculos capaces de tensionar los límites entre unos públicos y otros, y también de acabar con la idea de la censura a la hora de escribir o crear espectáculos para niños y niñas.

“Una premisa fundamental para nosotros ha sido la de que no existen temas, en principio, inapropiados por sí mismos para la infancia; puedes hablar de todo, lo único que has de saber hacer es variar y adaptar el enfoque y la forma”, añade Gaudreault. El espectáculo, producido como parte de un proyecto internacional de Le Carrousel con teatros de diferentes ciudades europeas, pasará en El Semillero -sala con demostrado interés en renovar el teatro para la infancia y la juventud- dos semanas seguidas, antes de continuar su gira por otras ciudades del país. El director, que trabaja en esta ocasión con un reparto enteramente español, señala el tema del enfrentamiento con lo diferente, con lo que es oscuro y da miedo: “el verdadero desafío para la inclusión”, concluye.